• image
  • image
  • image
  • image
Sunday, 26 February 2017

LAS SONRISAS DE LA MUERTE

Felipe Zuleta

 

Las sonrisas de los paramilitares reinsertados esta semana, no son ciertamente las que tenían en sus rostros las víctimas de todas las atrocidades cometidas por ellos y que Carlos Castaño denomina despectivamente ?algunos excesos?.

Desconocemos los pormenores del proceso que se está llevando a cabo con los ?paras?, y tal vez por eso estamos cometiendo algunas imprecisiones en lo que opinamos. Esa ingenuidad en el tema obedece al hecho de que el Gobierno no ha contado cómo y en qué condiciones se empezaron a entregar los soldados de Castaño.

Lo que sí es absolutamente claro, es que la cara de felicidad de los hombres y mujeres que se reinsertaron, no es propiamente la cara que pone una persona que no tiene idea sobre su futuro, a menos, insisto, que ellos sepan algo que todos los demás desconocemos. Hoy, aparentemente, ni ellos mismos saben si los van a indultar o a sentenciar, o si van a ser empleados o pordioseros.

Según nos ha dicho el Comisionado de Paz, los empresarios antioqueños han ofrecido darles coloca. Muy loable me parece. Sin embargo, ¿por qué no han hecho lo mismo con los miles de desempleados que hay en Medellín? Quisiera equivocarme en lo que voy a decir, pero me temo que estos 855 paramilitares, y los que vengan, acabarán engrosando las filas del Ejército colombiano y de la Policía. No nos llamemos a la mentira; si hay un grupo de personas que conocen bien a nuestras Fuerzas Militares, son precisamente ellos, los paras. Y no creo que eso moleste del todo a los militares, pues ya hay quienes andan diciendo que los paramilitares ya están entrenados y se identifican con las Fuerzas Armadas en la ofensiva contra la guerrilla.

Aunque para mí esta situación sería desastrosa, me temo que las cosas van en esa dirección, pues todos los indicios así lo muestran. El silencio del Gobierno frente al futuro de estas personas reinsertadas es altamente sospechoso.

Los ?paras? serían para el Ejército lo que las amantes a los hombres casados. Saben absolutamente todo, conocen todo y están para aliviarle las tensiones al marido oprimido.

Coincido totalmente con Human Rights Watch cuando dice que este episodio es una parodia, parodia que continuará por largo tiempo, pues no creo que Castaño haya enviado a esta gente sólo para medirle el aceite al Gobierno. De eso tan bueno no dan, como dice el bobo del pueblo.

Algo raro hay detrás de todo esto y muy seguramente lo iremos a saber con el tiempo. Por último, y para que vean por qué estamos como estamos, es increíble que un asesino como Carlos Castaño pueda dirigirse al país a través de los canales de televisión sin que nadie se impresione. ¿Acaso el presidente Uribe permitiría que Tirofijo hiciera lo mismo?

 
Diseñada por: TWS